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En lo que sigue te brindaremos una idea de lo que es ser dirigente de Acción Católica. Visualizaremos al dirigente en diferentes aspectos que lo caracterizan.

El hombre light es el hombre sin sustancia, ligero, casi vacío, hueco por dentro, con mucha fachada y escaso fondo...
Lo light lleva implícito un verdadero mensaje, todo ligero, suave, sin gusto, descafeinado, liviano etéreo, débil, reducido, amortiguado en su contenido.
En este clima psicológico, ha ido brotando en los últimos años un nuevo modelo de hombre que puede quedar definido así: se trata de una persona indiferente, que no se aferra a nada que no sea el dinero, el éxito y el poder, el triunfo o el narcisismo o el pasarlo bien como máximo objeto y sin restricciones. Ya no tiene verdades absolutas, ni certezas firmes. Eso si, quiere mucha información, leer muchos periódicos y revistas para saber que está pasando. Se trata solo de recibir noticias sin capacidad para hacer una síntesis.
Es hedonista, consumista, permisivo y relativista....Teniendo casi de todo no es feliz. Es un hombre sin referente. Su moral es la urbanidad. Es un hombre vulnerable....
Para reflexionar: ¿Cuánto de esto vemos todos los días? ¿Cuánto nos toca a nosotros? ¿Cómo es el hombre NO Light?
Jesús nos enseña a través del Sermón de la Montaña (Mt 5, 2-12) cuáles deben ser los valores que debemos tener: felices los mansos, los humildes, los puros, los justos, los pacíficos, los misericordiosos, los afligidos, los perseguidos a causa de la justicia.
El dirigente es una persona comprometida en trabajar su propia vida, en el camino de vivir una vida valiosa. De desplegar un proyecto de vida presidido por el desarrollo de las virtudes.
Los valores han de fundar y sostener su vida.
El dirigente, educa con el ejemplo, y encarnando esos valores en los que trata de ayudar y promover.
Son personas normales, con limitaciones y talentos, pero dispuestas a crecer y a servir a Dios en sus hermanos, para lo cual se esforzarán por practicar:
Ø La humildad: reconociéndose personas en camino de crecimiento, como el resto , pero con un rol específico y exigente en medio de su comunidad.
Ø El amor: siendo caritativos, generosos , sin esperar gratificaciones inmediatas.
Ø La paciencia: ubicándose en el lugar de los otros, para con ellos caminar el camino de la evangelización.
Ø El espíritu de sacrificio: aceptando las renuncias que han de imponerse en su vida, en la entrega del tiempo, de su trabajo, y hasta veces de su descanso.
Ø El espíritu de iniciativa y de creatividad: buscando siempre alternativas nuevas para extender el Reino.
Ø La oración: sin dejar que esta se ahogue por el activismo.
Ø El optimismo: contagiando alegría y esperanza propia del Evangelio, sin triunfalismos, pero sin fatalismos ni depresiones derrotistas.
“El líder, lidera por tres razones: 1 POR EL EJEMPLO, 2 POR EL EJEMPLO Y 3 POR EL EJEMPLO”
(A. Levy)
Su tarea es esta : dirigir es educar y educar es dirigir procurar que todo educando descubra, formule y sepa autoconducir su proyecto personal de vida.
El dirigente debe saber que se educa más por lo que se es, que por aquello que se dice y se hace. Es por ello que debemos empeñarnos en perfeccionarnos y llegar a la madurez para ser cada vez mejor y servir mejor a los otros.
Como educador es:
Ø Portador de un Mensaje: que se trasluce en obras y en palabras.
Ø Animador, coordinador, buen comunicador, sabio y prudente promotor de cambios.
Ø Autoridad: nutre y hace crecer, sembrando profundas convicciones y auténticas motivaciones de vida.
¿ Cómo educa Dios Padre ? El va enseñando y conduciendo a su Pueblo. Lo va guiando hasta la tierra prometida, hasta la plenitud de los tiempos en que nacerá el Salvador. Este Padre bueno escucha a su pueblo, lo espera, lo perdona, a veces lo reprende, pero jamás lo abandona.
Jesús además de ser Maestro de Vida nos enseña a ser también guía de otros. Observando los métodos de Jesús vemos que Él habla con parábolas, que son comparaciones, con palabras sencillas que los que escuchan entienden. Comenta las realidades divinas a partir de hechos cotidianos y cercanos a esa gente: la pesca, la viña, el pastor, la higuera, el agua.
Al servicio de este estilo educativo, se instrumenta toda nuestra pedagogía institucional, que como dirigentes iremos compartiendo, enriqueciendo y llevando a cabo.
Ø Debe ser un cristiano de oración. De la firmeza de sus convicciones sacará valor para colaborar en la formación de los demás. Esto supone el conocimiento, amor y trato con Jesucristo.
Ø Que sea consciente de la responsabilidad que tiene la obra de la salvación.
Ø Es un cristiano participante del sacerdocio, profetismo y realeza de Jesucristo en virtud de los sacramentos del bautismo y la confirmación.
Ø Como educador juzga críticamente la realidad del mundo a la luz del Evangelio.
Ø Es una persona comprometida en el cambio social, frente a las estructuras injustas.
Ø Es el cristiano dispuesto a llegar a la madurez de la plenitud de Cristo EF 4,13
Ø Es una persona comprometida con el estilo formativo evangelizador de la Institución.
El testigo es un hombre experimentado, que habla de lo que vive y porque lo vive. Hoy con una fuerza profunda, es necesario ver en el testigo la experiencia de Dios.
El Testigo es alguien que experimenta a Alguien. Esta experiencia se da por la Palabra que se escucha, por los sacramentos que se celebran, por la comunidad que se vive. El Testigo tiene que hacer la Gimnasia permanente de mirar al mundo con los ojos de Cristo.
"El que experimenta al Señor habla de lo que vive, no calla nunca aunque sienta el peso de la soledad y de la impopularidad. PERO NO ESTÁ SÓLO. Por experiencia sabe que el Señor está con él. Y con el Señor los hermanos, sabe que está con los hombres, como los hombres lo necesitan ". Mons. Maulión 4/l/97.
Antes que nada, es necesario tener claro que todo miembro de Acción Católica debe ser líder, pero no todos tienen porqué ser dirigentes.
El dirigente, en su vinculación con la gente, administra cosas tales como: autoridad, libertad, jerarquía, participación. Es necesario lograr un adecuado equilibrio de estos términos para manejar la tensión que le es propia.
Liderar, en cambio, es crear condiciones de oportunidad y exigencias para lograr que la gente oriente su inteligencia racional y su voluntad libre, en la forma más autónoma posible, hacia objetivos significativos para sí y para la misión.
Liderar es influir, guiar con dirección y apoyar con diversos estímulos.
Ejercer el liderazgo es lograr que un grupo de personas se comprometa en pos de los objetivos significativos de la organización.
El líder, el dirigente está comprometido con su misión. En nuestro caso con la Institución de la Acción Católica, con su razón propia de ser : LA EVANGELIZACIÓN.
La tarea de liderar, de conducir implica: orientar, guiar, educar, formar, resolver situaciones, prever, planificar.
El líder debe ser una persona ATENTA a la realidad de su grupo, de sus personas, del entorno de su grupo, del mundo, y ser PROMOTOR DE CAMBIO, comprometido con esa realidad.
Ø La capacidad de un líder tiene su punto de partida en el compromiso con la misión.
Ø La responsabilidad exige del líder la capacidad de autodisciplinarse, sobre todo cuando sus desaciertos demandan evaluación.
Ø Saber afrontar problemas y buscar soluciones, no culpando siempre a los demás.
Ø Conocer el objetivo por el cual se trabaja.
Ø Conocer a los miembros del grupo.
Ø Saber establecer relaciones significativas con los miembros o con los grupos a cargo.
Ø Conocer la realidad y leer en ella los signos de los tiempos.
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Ø Comunicar eficientemente las ideas. Ø Rezar y abrirse a la acción del Espíritu en la tarea asumida. Ø Confiar en la acción del Espíritu en la comunidad. Ø Estimular a las personas para que quieran obrar. Ø Estudiar las actitudes de quienes dirige. Ø Practicar el hábito de escuchar bien. Ø Hacer críticas constructivas y correcciones fraternas. Ø Saber elogiar lo correcto. Ø Delegar responsabilidades en los demás. Ø Reconocer méritos. Ø Evitar una actitud dominadora. |
Ø Estar interesado en los demás y apreciarlos. Ø Dirigir con sugerencias. Ø Explicar las exigencias. Ø Destacar lo positivo. Ø Ser consecuente. Ø Tener confianza en las personas. Ø Admitir errores. Ø Explicar por qué se rechazan las ideas de los demás. Ø Dejar al otro que hable, antes de evaluar su postura. Ø Aceptar quejas y criticas. Ø Ser capaz de destacar la importancia ajena. |
Un dirigente de Acción Católica, debe tender siempre a madurar su vocación y misión, en el camino permanente de la CONVERSIÓN.
Pero debemos recordar que esta tarea es vivida en el marco de una comunidad de dirigentes, que animan, que guían, que se comprometen con la misión y comparten el camino de liderar, dirigir la Acción Católica.
Esta dimensión del liderazgo, es para nosotros también esencial y nos remite una vez más a la pedagogía de Dios, que para conducir a su Iglesia, elige un cuerpo, un grupo de apóstoles, a cuya cabeza pone a Pedro, uno entre ellos.
De allí que, el espíritu de unidad, el trabajo en equipo, el diálogo, la coherencia en los objetivos plenamente compartidos, la aceptación mutua, la preocupación servicial, la corresponsabilidad en los esfuerzos concertados y la mística vivida en parte de éste crecimiento personal al que como dirigentes debemos tender.
1. El animador es mediador de la comunidad cristiana
- No sólo debe sentirse parte de la Iglesia, sino participante.
- Es el delegado de la comunidad como educador del grupo
- Es factor positivo de integración y no divisiones
2. El animador lleva al grupo a un proyecto de vida más atrayente y más participativo
- Proyecto de Vida : Es el conjunto de valores y actitudes, junto con la metodología de trabajo y formación, que elabora un grupo.
- El proyecto se inspira en la comunidad cristiana.
- Ayuda al grupo a elaborarlo, transmitirlo, testimoniarlo.
3. El animador vive una espiritualidad
- La espiritualidad es un estilo determinado de vivir el Evangelio.
- El motor y móvil del accionar del animador es el amor pastoral.
- No se cansa de pedir y trabajar para obtener la gracia de la unión entre la vida y fe, entre reflexión y trabajo.
- Su adhesión incondicional a Jesús es lo primero en su vida.
- Encuentra en María, la imagen de su servicio de animación.
4. El animador tiene un camino de formación
- Sabe que debe ser fiel a Dios y a los hombres
- No se cansa de informarse y perfeccionarse
- Conoce su propia identidad: sus pensamientos, sentimientos, motivaciones, responsabilidades...
- Acepta las duras exigencias de su servicio como signo de su entrega al Señor y a la Iglesia.
- Busca cada día ser más eficiente en las manos de Dios.
- Tiene la evaluación como referencia de la maduración.
Para este rol habrá de formarse convenientemente y asumir la autoformación para ser capaces de autogobernar nuestra propia vida y colaborar con la formación de los miembros de nuestros grupos.
Autoformarnos implica:
Ø Un esfuerzo voluntario que debo hacer para alcanzar un mayor conocimiento y una mayor vivencia de la Verdad que debo saber y de las actitudes que debo asumir.
Ø El compromiso personal de poner en marcha mis posibilidades y mis talentos para este logro, con una actitud de apertura, de búsqueda y de disposición al trabajo, a la reflexión.
Ø Un hábito de observación, trabajo, estudio, contemplación , que se desarrolla por "repetición" , es decir practicándolo con perseverancia.
Ø Un fruto de la relación con Dios Padre, que me invita a profundizar cada día en la "contemplación de un misterio gozoso", con mis hermanos a quienes debo ser capaz de "dar razón de la esperanza" y de la función que cumplo en mi grupo como formador de evangelizados-evangelizadores.
Un buen ejercicio será que pienses en cuáles han sido, en lo que va de este año, tus esfuerzos de autoformación:
Ø último libro o material leído
Ø material o medio de capacitación utilizado en este año
Ø tiempo dedicado a Meditar la Palabra
Ø documentos de la Iglesia leídos
Ø tiempo dedicado a la reflexión
Ø último retiro realizado
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